Recientemente, circuló la versión de que la Confederación General del Trabajo (CGT) llevaría a cabo un “paro a la francesa”, que incluye una serie de protestas progresivas con paros y movilizaciones. Sin embargo, por ahora solo se han planificado marchas. Tras la manifestación del 22, las tres centrales y movimientos sociales agrupados en la UTEP se sumarán a la tradicional procesión del 7 de agosto, en el día de San Cayetano. También participarán en la próxima convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, que aún no tiene fecha definida. Recientemente, se acordó que convergerán en la Semana Social organizada por la Comisión Episcopal, programada para los días 4, 5 y 6 de septiembre en la ciudad de Córdoba. Por el momento, un paro general sigue siendo una posibilidad distante.
Estas movilizaciones fueron consensuadas durante una reunión en la emblemática sede de la CGT, ubicada en Azopardo 802, donde se dio inicio a la mesa de organización del plan de lucha que había sido anunciado previamente. Importantes dirigentes de las tres centrales estuvieron presentes, entre ellos los triunviros Jorge Sola (vidrios) y Octavio Argüello (camioneros), así como Hugo “Cachorro” Godoy (ATE) y Roberto Baradel (CTERA) de las CTA.
Godoy describió las medidas acordadas como “un plan de lucha conjunto para enfrentar las políticas de entrega del Gobierno nacional” y destacó la necesidad de mitigar los “efectos perjudiciales del plan económico”, especialmente el endeudamiento de las familias. Jorge Sola también mencionó que marcharán en apoyo a los sectores productivos afectados por las decisiones del gobierno nacional.
La reunión en Azopardo 802 significó el inicio de la organización del plan de acción previamente anunciado.
Asimismo, las centrales obreras buscarán aprovechar una posible visita del papa León XIV a Argentina para fortalecer su reclamo. Aunque aún no hay confirmaciones, se especula que su llegada podría ser en noviembre de este año, según lo informado por las tres centrales en un comunicado.
Independientemente de la eventual visita del Papa, las centrales mantienen una buena relación con la Iglesia Católica, con quienes comparten una postura crítica respecto a la situación social del país. De hecho, participarán en la Semana Social convocada por la Comisión Episcopal en septiembre. Existe la posibilidad de que intenten reunirse con el Sumo Pontífice si visita el país. Queda por ver si el Papa los recibirá y si eso podría generar tensiones con Javier Milei.









