“La base monetaria prácticamente no creció el último año. Quienes piensan que habrá una generación de pesos para adquirir dólares deben saber que la cantidad de estos es limitada”, sostuvo. Esta declaración generó un debate en torno a la disponibilidad de pesos para presionar sobre el tipo de cambio.
Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, comentó: “Coincido con lo que dice el ministro, hay menos pesos. El M2 transaccional se sitúa entre el 5 y el 6% del PBI, un nivel considerablemente más bajo que el casi 9% del 2022. Esto implica menos combustible para el mercado cambiario, aunque la oferta de dólares ha crecido”. Sin embargo, advirtió que podríamos ver tensión si el mercado detecta un alto riesgo, “aunque probablemente no sea del mismo calibre que en períodos anteriores con un exceso de pesos en circulación”.
Por su parte, Federico Machado, economista de Open, cuestionó la afirmación de Caputo. “Hay pesos. El Banco Central emitió más de $ 20 billones a partir de la compra de reservas, que han sido, en parte, absorbidos por títulos del Tesoro. La mayoría de esos bonos vence antes de las elecciones, lo que significa que hay suficientes pesos para una corrida durante la campaña electoral”, remarcó. A su juicio, el debate no radica en la cantidad de pesos, sino en el hecho de que gran parte de ellos se encuentra esterilizada en instrumentos del Tesoro. Esa liquidez podría reingresar al mercado y aumentar la demanda de dólares.
El economista Fabio Rodríguez, director de MyR Consultores, presentó un argumento similar, afirmando que, aunque existe un stock de pesos, la cuestión central es la liquidez. “Hay más de u$s 100.000 millones disponibles. En un contexto de gran desconfianza, los stocks tienden a dolarizarse. En esos casos, disminuye la demanda de la moneda local y se acelera el cambio hacia el dólar”, explicó.
Rodríguez también subrayó que habrá un desafío mayor durante la transición electoral, ya que el tipo de cambio se encuentra atrasado. “El resultado dependerá de las decisiones de Caputo y su equipo, pero no subestimaría la presión cambiaria potencial”, indicó. Anticipó que, para 2027, el Gobierno estará en una posición menos complicada que en 2025, pero añadió que si persisten los errores y la confianza no se restablece, podría surgir la necesidad de un prestamista de última instancia.
Por otro lado, el economista Federico Glustein reconoció que el Gobierno ha logrado restringir la liquidez, lo que ha influido en la estabilidad actual del tipo de cambio. No obstante, enfatizó que “la presión sobre el dólar, a menudo, no depende simplemente de la cantidad de pesos, sino de cuestiones de expectativas”.
Glustein advirtió que la liquidez podría incrementarse cuando venzan letras y bonos en pesos, lo que podría llevar a su conversión a dólares. Además, indicó que mantener este esquema requiere tasas de interés elevadas, lo que podría resultar en un desafío si la actividad económica continúa debilitándose.
Martín Kalos, director de Epyca Consultores, sugirió que es crucial observar las acciones del Gobierno respecto a la regulación de la cantidad de pesos y dólares en circulación. Recordó que, en el transcurso del año anterior, el Gobierno aumentó el coeficiente de encaje bancario, que había permanecido en un 20% hasta que Milei y Caputo lo elevaron a 51,5%. Posteriormente, en abril de 2026, se redujo a 46,5%, donde se mantiene.
“Por lo tanto, hoy no hay pesos, ya que el Gobierno controla estrictamente el flujo de dinero a través de las entidades financieras”, evaluó.
Mientras el Gobierno sostiene que la escasez de liquidez evita cualquier tensión sobre el mercado cambiario, los analistas advierten que el stock de pesos sigue siendo significativo y que el verdadero reto será gestionar esa liquidez de manera efectiva.









