El estudio revela un colapso progresivo en el sistema pulmonar encargado del intercambio de oxígeno. Las células que forman una delgada barrera por la que el oxígeno pasa desde el aire a la sangre, junto a pequeños vasos sanguíneos, comienzan a desaparecer a medida que la enfermedad avanza. Simultáneamente, células inmunitarias y fibroblastos, que son células productoras de cicatrices, invaden la zona afectada.
En particular, los fibroblastos peribronquiales mostraron un incremento explosivo durante la fase aguda de la enfermedad. A medida que la estructura normal del pulmón se descompone, estas células comprometen la capacidad respiratoria. Además, se pierde la defensa inicial contra infecciones virales, denominadas células natural killers, las cuales disminuyen gradualmente a medida que la patología se agrava.
Los científicos identificaron una vía molecular actuando como un ‘motor de la fibrosis’, endureciendo el tejido pulmonar hasta volverlo ineficaz, mientras que una vía que podría frenar este proceso se desactiva durante la infección por Covid-19, en contraste con otras enfermedades pulmonares, como la neumonía convencional o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Al examinar cada célula, los investigadores encontraron que las células madre supervivientes, denominadas AT2, intentaban restablecer las células perjudicadas que permiten el intercambio de oxígeno, llamadas AT1. Sin embargo, este intento de regeneración se mostró incompleto o alterado en los casos más severos, lo que podría explicar por qué algunos pacientes no logran una recuperación total.
Para llevar a cabo este análisis, se estudiaron muestras de pulmón de 19 pacientes que fallecieron por Covid-19, comparándolas con pulmones sanos. A diferencia de estudios previos que trituraban el tejido, el equipo utilizó una técnica conocida como transcriptómica espacial, que permite observar la activación génica en puntos específicos del pulmón mientras se conserva su estructura. “Es como reemplazar una fotografía aérea borrosa de una ciudad por un mapa satelital que ofrece detalles precisos sobre las áreas en desarrollo y las que están en decadencia”, explicaron los investigadores.
Manel Esteller, quien lidera el estudio, mencionó que estos descubrimientos podrían facilitar el uso de medicamentos existentes o experimentales para los casos graves de Covid-19 y otras infecciones pulmonares que puedan surgir en futuros brotes. Entre los tratamientos mencionados se encuentran antifibróticos aprobados para la fibrosis pulmonar, como pirfenidona y nintedanib, así como otros compuestos que bloquean la vía de cicatrización identificada.
“Es momento de realizar estudios preclínicos que induzcan esta reacción en los tejidos y verificar si los medicamentos que proponemos producen el efecto deseado”, expresó Esteller. Agregó que el beneficio radica en que muchos de estos fármacos ya se encuentran en uso y han demostrado su seguridad, lo que facilita su aprobación mediante un proceso conocido como ‘reposicionamiento’.
A pesar de que el Covid-19 ya no representa un riesgo tan grave para la salud pública como al inicio de la pandemia, continúa ocasionando enfermedades severas en poblaciones vulnerables y ancianos. Según los últimos datos consolidables, más de 5000 personas murieron por el virus en 2024.
Los hallazgos también podrían ser relevantes para síntomas relacionados con el Covid persistente, como la niebla mental. Los investigadores sugieren una interesante relación molecular entre el daño pulmonar y una proteína vinculada al alzhéimer, aunque enfatizan que esta idea aún es especulativa.









