Originaria de Pilar, una localidad del conurbano bonaerense, Paz se unió a las divisiones inferiores de River Plate a los 13 años. A lo largo de su trayectoria en el club, ascendió en las categorías juveniles y en 2024 debutó en la primera división anotando su primer gol en el fútbol profesional contra Belgrano de Córdoba. Desde temprana edad, mostró un desarrollo excepcional, siendo también convocada a las selecciones juveniles de Argentina, donde inicialmente lideró la Sub 17 como capitana antes de pasar a la Sub 20.
El 28 de octubre de 2025, el fútbol femenino argentino vivió un hito cuando Annika ingresó en un partido de la Liga de las Naciones ante Uruguay, anotando de cabeza apenas 13 minutos después de su entrada y estableciendo un nuevo récord al convertirse en la goleadora más joven de la selección femenina albiceleste, superando marcas que habían permanecido durante años.
Antes de dar el gran salto al Mundial Sub 20, su desempeño en el Campeonato Sudamericano Sub-20 había sido notable, convirtiendo cuatro goles: uno frente a Ecuador, dos contra Perú y otro ante Paraguay, todos en triunfos del equipo nacional.
En enero de 2026, el Inter de Milán hizo oficial su inclusión en el equipo, firmando un contrato que se extenderá hasta el 30 de junio de 2027. De esta manera, Paz se convirtió en la primera futbolista argentina en unirse al club italiano en su rama femenina, una distinción que ella misma destacó. “Hay un vínculo muy fuerte y es un orgullo para mí poder ser la primera del fútbol femenino”, comentó, haciendo referencia a la notable tradición argentina en el club, donde también juegan el delantero Lautaro Martínez y el vicepresidente Javier Zanetti.
La delantera expresó cómo este nuevo capítulo representa un desafío personal: “Es un desafío muy grande estar lejos de mi familia, pero creo que me va a ayudar mucho a madurar y a perseguir mi sueño, que es jugar en Europa, en clubes grandes como el Inter”, señaló en entrevistas.
Su relación con el fútbol comenzó de manera casi casual. A los 7 años, acompañaba a su hermano a jugar y, casi sin darse cuenta, se interesó en participar. “Desde chica siempre me gustaron los deportes. Empecé a ir a verlo jugar y me empezó a gustar. Con mi papá preguntamos si yo podía jugar”, relató. En aquellos tiempos, no existía una estructura competitiva para el fútbol femenino en Pilar, por lo que terminó jugando en la categoría masculina. Sin embargo, siempre lo tomó con ligereza: “Siempre lo vi como un juego, algo divertido. Nunca como algo serio”.
Paz también atribuye gran parte de su éxito a su familia, a quienes considera su base fundamental. “Son lo más importante de mi vida. En mi camino como futbolista fueron y son claves. Hoy no estaría donde estoy sin ellos”, subrayó. Cuando se le planteó si su trayectoria implicó sacrificios, su respuesta fue clara: “No sé si usaría la palabra sacrificio, porque el fútbol es algo que elijo yo”.
La selección argentina desempeñó un rol crucial en su desarrollo. Como capitana de la Sub 17 y luego en la Sub 20, fue adquiriendo experiencia internacional hasta dar el salto a la selección mayor en octubre de 2025. “Defender la camiseta de la selección es lo máximo, un sueño cumplido”, expresó, reconociendo también la responsabilidad que conlleva: “Trato de disfrutar cada entrenamiento y cada partido porque sé que no dura para siempre y que se pelea todos los días”.
Su llegada al Inter de Milán marcó un cambio significativo en su vida. “Creo que todavía no caigo, pero sí, felicidad por poder cumplir un objetivo que me había propuesto hace bastante y poder cumplirlo a tan corta edad”, reflexionó. Su adaptación al club fue más fácil de lo que esperaba: “Me hicieron sentir como en casa, siempre atentos a todas mis necesidades. Nunca estuve tan lejos de mi familia y mis amigos, y eso es lo que más cuesta”.
Durante su primera temporada en la Serie A Femenina, Annika Paz disputó tres partidos, acumulando 110 minutos de juego sin convertir goles ni proporcionar asistencias. Su primer partido como titular fue el 16 de mayo ante Como Women, un encuentro que terminó con una derrota 0-3. El Inter finalizó esa temporada en el segundo puesto de la tabla, a 7 puntos de la Roma, que se consagró campeona.









