El dato surge de un relevamiento sobre las intenciones de contratación de las compañías. Del total consultado, el 35% prevé incrementar su cantidad de empleados durante el último trimestre, mientras que el 21% anticipa una reducción de sus dotaciones. En tanto, el 42% no espera modificaciones y el 2% todavía no definió sus planes.
La mejora se presenta después de varios meses de contracción del empleo y alcanza a buena parte de las actividades y regiones del país. De los 11 sectores incluidos en el relevamiento, siete mejoraron sus perspectivas frente al tercer trimestre y diez exhibieron una evolución positiva respecto del mismo período del año anterior.
Los sectores con mejores expectativas son Servicios Públicos y Recursos Naturales, con una ENE de +36%; Finanzas y Seguros, con +28%; y Construcción y Bienes Raíces, con +25%. En el extremo opuesto se encuentran Sector Público, Salud y Servicios Sociales, con una expectativa de -1%, e Información, con +3%.
Servicios Públicos y Recursos Naturales también presentó la mayor mejora interanual, con un avance de 41 puntos porcentuales en su expectativa de contratación.
La recuperación también se observa a nivel regional. Las seis zonas analizadas presentan expectativas positivas para los últimos tres meses del año, aunque con diferencias entre ellas. Patagonia lidera con +27%, seguida por el Noreste Argentino (NEA), con +23%, y el Noroeste Argentino (NOA), con +15%. El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alcanza +12%, mientras que la región Pampeana registra +11%.
Respecto del tercer trimestre, cinco de las seis regiones mejoraron sus perspectivas. Patagonia tuvo el avance más importante, con 13 puntos porcentuales adicionales. El NOA fue la única zona que mostró un retroceso, de tres puntos.
La comparación interanual, en cambio, fue positiva en todas las regiones. El NEA encabezó la mejora, con un incremento de 17 puntos porcentuales.
Pese a esta recuperación, Argentina todavía presenta una de las expectativas de contratación más bajas entre los países de la región. Su ENE de +16% apenas supera a la de Chile, que registra +15%.
La diferencia es considerable frente a otros mercados. Brasil alcanza +53%, Panamá +49%, México +41%, Perú +40%, Costa Rica y Guatemala +38%, mientras que Estados Unidos llega a +36%.
A nivel mundial, la expectativa promedio se ubica en +29%, casi el doble de la registrada en Argentina. India encabeza el ranking internacional con +54%, mientras que Argentina comparte un nivel de +16% con Bélgica e Italia.
Más allá de las perspectivas generales de contratación, también se observan cambios en la incorporación de trabajadores que ingresan por primera vez al mercado laboral. El 37% de los empleadores está aumentando la contratación de perfiles junior, mientras que el 24% mantiene sin cambios este tipo de incorporaciones y el 34% las está reduciendo.
La evolución es diferente según la actividad. Automotriz encabeza la incorporación de trabajadores de nivel inicial, con un 51% de las empresas que incrementaron estas contrataciones. Le siguen Finanzas y Seguros, con 48%; Construcción y Bienes Raíces, con 46%; y Recursos Naturales, con 45%.
El sector de Información presenta el comportamiento contrario: el 43% de las empresas redujo la contratación de perfiles junior, frente a un 35% que la incrementó.
Entre los principales motivos para reducir estas incorporaciones aparece la menor cantidad de contrataciones en general. También influye la presión sobre los costos, que lleva a priorizar candidatos con mayor experiencia y capacidad para alcanzar niveles de productividad más rápidamente, reduciendo los tiempos de adaptación.
Otro de los cambios señalados está relacionado con la duración de los procesos de selección. El 36% de los empleadores argentinos afirma que actualmente necesita más tiempo para cubrir una vacante que hace un año. Otro 36% no detectó modificaciones, mientras que el 27% logró acelerar sus procesos. El 2% restante todavía no tiene una definición.
Entre los factores que permiten acortar los tiempos aparecen una mayor coordinación entre las áreas de Recursos Humanos y los equipos de selección, una segmentación más precisa de los candidatos y procedimientos internos de aprobación más rápidos.
También contribuyeron a ampliar la cantidad de postulantes los esquemas de trabajo híbrido y remoto, junto con el uso de herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial aplicadas al reclutamiento.
En sentido contrario, la falta de candidatos adecuados y la escasez de perfiles calificados continúan dificultando la cobertura de puestos. A esto se suma un problema que comenzó a adquirir mayor relevancia: la aparición de currículums elaborados con inteligencia artificial que incluyen habilidades o experiencias que no serían reales, lo que dificulta la primera etapa de selección.
También se registra una menor identificación de candidatos a través de referencias personales y redes profesionales, otro factor que puede extender los tiempos necesarios para completar una búsqueda.









