Así lo afirmó Mariana Isasi, jefa de Oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Argentina, en una reciente entrevista. Como detalló, el 57% de los individuos entre 18 y 45 años quisiera ampliar su familia, aunque muchos optan por tener menos hijos de los que anhelan.
“El factor económico es lo más importante. Las personas de 18 a 45 años, el 57% quisiera tener más hijos de los que ya tiene, pero no los tiene principalmente por cuestiones económicas y por la estabilidad laboral”, explicó la experta.
Este análisis surge en un contexto de cambios demográficos significativos en el país. Isasi indicó que la tasa de fecundidad se ha reducido a 1,2 hijos por mujer y ha experimentado una disminución del 50% en la última década.
Detrás de esta baja, se presentan diversos factores. En primer lugar, se observan las dificultades económicas y la incertidumbre en el ámbito laboral. Según las estimaciones de la especialista, criar a un hijo demanda aproximadamente $700.000 mensuales, aunque esta cifra puede variar dependiendo de la ubicación y las condiciones de cada familia.
Sin embargo, el aspecto económico no es la única razón que influye. También ha cambiado la manera en que muchas mujeres consideran su futuro y el rol de la maternidad en sus proyectos personales.
“Las mujeres hemos decidido también y pensado qué queremos hacer y la maternidad no es el único destino”, planteó Isasi. Asimismo, destacó que la posibilidad de continuar con los proyectos profesionales influye en la decisión de posponer o limitar la cantidad de hijos.
Otro cambio relevante en la sociedad argentina es la edad promedio en que las mujeres deciden ser madres por primera vez, que actualmente se sitúa en 29 años. La postergación de la maternidad puede afectar la cantidad total de hijos que una persona tiene, ya que cuanto más se retrasa esta decisión, menor es el tiempo disponible para llevar a cabo el proyecto familiar originalmente concebido.
Isasi considera que el reto es analizar esta situación sin enfocarse exclusivamente en una crisis por la baja natalidad. “La propuesta tiene que ver con no pensarlo como una crisis, sino como una oportunidad de qué podemos hacer con esta sociedad que se está gestando”, sostuvo.
Este cambio demográfico tendrá repercusiones en diferentes áreas, desde la educación hasta el mercado laboral y los sistemas de cuidado. Por ello, subrayó la importancia de pensar en políticas que mejoren las condiciones de vida de las familias.
La especialista mencionó la necesidad de realizar inversiones en educación, disminuir la mortalidad materna, evitar que los niños que nacen crezcan en situaciones de pobreza y garantizar que las familias accedan a empleos formales y estables.
“Hay que pensar cómo generamos oportunidades para quienes somos y para quienes seremos”, concluyó Isasi.









