Los argumentos más destacados incluyen el costo de los comicios y la viabilidad de su implementación, considerando las categorías y las ofertas en la boleta de papel (BUP). Desde la Casa Rosada, se enfatizó que “es impracticable armar una elección nacional con PASO y BUP”.
En este marco, el oficialismo ha elaborado una propuesta que podría servir como incentivo para asegurar apoyos en el Congreso. Tal como se anticipó, el sistema de colectoras permitirá a los gobernadores presentar listas propias para diputados y senadores nacionales, vinculadas a la candidatura presidencial de Javier Milei. Esto facilita que los mandatarios provinciales puedan tener sus candidaturas mientras están adheridas a la campaña presidencial de Milei. Según se argumenta desde la Casa Rosada, “sectores como el radicalismo o algunos gobernadores que no tienen candidato a presidente, y quieran ir a una elección nacional, la colectora lo resuelve”.
No obstante, la iniciativa ha suscitado críticas dentro del oficialismo, reavivando un debate antiguo vinculado a la relación con los gobernadores desde 2025. Las elecciones legislativas provinciales de ese año pusieron de manifiesto las discrepancias entre el sector que responde al asesor presidencial, Santiago Caputo, y el grupo cercano a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Mientras el asesor propuso cerrar la mayor cantidad de acuerdos posibles y sugirió no presentar listas en ciertas provincias, Milei optó por competir con candidatos propios, priorizando la visibilidad de su partido sobre las alianzas.
Después de presentar el esquema de colectoras como posible solución para desbloquear la reforma, que en la actualidad carece de los votos necesarios, algunos integrantes del oficialismo consideran que es “una buena decisión ante un problema autoinfligido”, lo que refleja un interrogante sobre la estrategia seguida en los acuerdos con los mandatarios provinciales.
Estas diferencias no son novedosas. Durante meses, Santiago y Luis Caputo han subrayado en diversas reuniones políticas la necesidad de establecer alianzas amplias con representantes provinciales que abarquen no solo el ámbito legislativo y de gestión, sino también el electoral a nivel nacional y provincial. “El problema es que ponen al partido por sobre la gestión”, apuntó una fuente cercana al despacho presidencial, mientras que otra voz coincidió en que “la reelección de Milei debe ser prioritaria sobre cualquier iniciativa electoral a nivel provincial”.
Desde el Salón Martín Fierro, persisten cuestionamientos respecto a algunos acuerdos alcanzados en 2025, especialmente el desacuerdo con Gustavo Valdés en Corrientes. No obstante, algunos miembros del oficialismo no ven inconveniente en ceder en demandas provinciales menores con tal de lograr la sanción de la reforma. “En 2025, no tenía sentido romper con Valdés en Corrientes, para ir solos y obtener menos de 10 puntos, no meter ni un diputado provincial, romper el acuerdo legislativo y sufrir en el Congreso”, reflexionó un participante del entorno. “Si ceder una posición provincial permite eliminar las PASO, que es fundamental para la reelección, debe hacerse”.
Sin embargo, predomina la postura de la hermana del presidente, que sostiene que solo se debe acordar “con quienes realmente valga la pena”. Frente a las críticas, desde la oposición se habla de “lecturas líquidas” que se adaptan a la realidad y defienden decisiones que aseguran ayudaron a La Libertad Avanza a aumentar su representación legislativa. “Nos equivocamos, especialmente en octubre. No deberían hacernos el mesmo daño en el Congreso que nos hicieron antes”, ironizó un miembro del entorno karinista.
Con la reforma como objetivo principal, la mesa política está convocada a reunirse nuevamente este miércoles a las 17, luego de que se suspendiera previamente el encuentro por el Mundial. Mientras el oficialismo busca reunir los votos necesarios, se analizan alternativas intermedias ante la posible falta de consenso sobre el proyecto original. Entre ellas, cobra fuerza una posible suspensión de las PASO, similar a la situación en las legislativas de 2025, o habilitar un procedimiento de selección sin la obligatoriedad de la primaria.
Este último planteo requeriría una logística especial, ya que implicaría un análisis exhaustivo del contexto en cada provincia y solo se llevaría a cabo donde hubiera competencia interna. “No vamos a abrir todas las escuelas de todas las provincias. Tiene que ser algo focalizado”, aseveraron desde el oficialismo.
“Es una prioridad, pero hay tiempo. Mientras esté resuelto antes de diciembre, todo estará bien”, indicó un miembro del grupo que trabaja para obtener los votos requeridos para aprobar la reforma. Sin embargo, otro integrante manifestó su impaciencia y criticó a los aliados: “La verdad es que podrían dejar de especular y proponer alguna solución”.
La discusión trasciende el mero diseño del sistema electoral. En la Casa Rosada son conscientes que el desafío no solo consiste en modificar las reglas; la negociación por la reforma también evaluará la capacidad del oficialismo para establecer lazos con los gobernadores sin renunciar al objetivo de fortalecer a La Libertad Avanza como una opción política representativa para las elecciones de 2027.









