El proyecto petrolero incluye tareas de exploración, producción, tratamiento y transporte de hidrocarburos. Según las estimaciones presentadas, permitirá generar exportaciones por aproximadamente US$2.300 millones anuales y más de 2.300 puestos de trabajo directos, además de unos 4.640 empleos indirectos.
El desarrollo se llevará adelante en el centro-norte de Neuquén, a unos 40 kilómetros al sur de Rincón de los Sauces, dentro de una concesión de aproximadamente 400 kilómetros cuadrados. El plan contempla la perforación, terminación y puesta en producción de 620 pozos horizontales, la construcción de cuatro instalaciones de tratamiento temprano, un oleoducto de 45 kilómetros y un gasoducto de 20 kilómetros. También incluye infraestructura eléctrica, caminos internos y sistemas para gestionar y reinyectar el agua de producción.
La inversión se distribuirá en dos etapas. La primera prevé desembolsos por US$4.175 millones hasta el 31 de diciembre de 2037 y se concentrará en el sector sur del área. Allí se perforarán 206 pozos horizontales y se construirán las dos primeras plantas de tratamiento, junto con las instalaciones necesarias para evacuar la producción.
Al finalizar esa fase, se espera alcanzar una capacidad instalada de 50.000 barriles diarios de petróleo y seis millones de metros cúbicos diarios de gas natural. De acuerdo con las proyecciones, el desarrollo permitirá incrementar un 34% la producción respecto del volumen estimado para el mismo período sin las inversiones previstas.
La segunda etapa contempla una inversión de US$8.065 millones hasta el 31 de diciembre de 2041. Los trabajos se concentrarán en la zona norte, identificada como La Invernada, e incluirán la construcción de las otras dos plantas de tratamiento y la perforación de 414 pozos adicionales. Una vez completadas ambas fases, la capacidad instalada alcanzaría los 100.000 barriles diarios de petróleo y los 12 millones de metros cúbicos diarios de gas natural.
El componente exportador tendrá un peso central en el proyecto: según la documentación presentada, el 92% de la producción total se destinará a mercados externos. La operación requerirá un promedio de 200 proveedores directos y 900 contrataciones indirectas. Además, a partir de 2028 se proyecta un incremento del 10% en el volumen producido mediante la incorporación de más equipos de perforación.
En paralelo, el Gobierno aprobó el ingreso al RIGI de dos iniciativas de una empresa dedicada al transporte de gas, con inversiones que superan los US$3.200 millones. Los proyectos apuntan a procesar líquidos del gas natural, conocidos como NGLs, y ampliar la capacidad de evacuación de la Cuenca Neuquina.
Una de las obras se desarrollará en Tratayén, Neuquén, e incorporará infraestructura para separar los líquidos del gas natural. La segunda comprende la construcción de un ducto de 577 kilómetros y una planta de fraccionamiento en Bahía Blanca, desde donde los líquidos procesados podrán destinarse a la exportación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que las obras de transporte y procesamiento generarán unos 19.000 empleos durante la etapa de construcción. Una vez que entren en operación, prevista para 2030, se estima que permitirán exportaciones anuales por US$1.100 millones.
Julián Escuder, country manager de la empresa petrolera, defendió el papel del RIGI para impulsar inversiones de largo plazo en yacimientos no convencionales. Durante un evento internacional en París, sostuvo que el régimen brinda previsibilidad a proyectos intensivos en capital que necesitan reglas claras y estables.
El ejecutivo también afirmó que el esquema permite acelerar desarrollos y mejorar las condiciones económicas para competir con otros países, fortaleciendo la resiliencia y la competitividad de Vaca Muerta. Además, destacó la importancia de avanzar hacia un marco de mayor seguridad jurídica que favorezca la inversión, la producción, el empleo y las exportaciones sostenidas.









