Un análisis de la evolución de la productividad y el capital en el país señala que, entre 2016 y 2025, las horas trabajadas crecieron un 11% y los servicios de capital aumentaron un 14%. Sin embargo, la productividad total de los factores (PTF), que mide la eficiencia con la que se combinan el trabajo y el capital, cayó un 7% durante el mismo período.
Según el informe, cada hora trabajada cuenta actualmente con un capital un 3% superior al de 2016, pero la producción obtenida no acompañó ese crecimiento. Tomando 2016 como base 100, la PTF descendió hasta 90 en 2024 y se recuperó parcialmente hasta 93 en 2025, sin compensar el retroceso acumulado.
El desempeño, además, presenta diferencias importantes entre sectores. Hoteles y restaurantes registraron una caída de la productividad del 16%, seguidos por el comercio, con un retroceso del 15%. También se observaron descensos en la construcción (-11%), electricidad, gas y agua (-10%), industria (-9%) y pesca (-8%). En contraste, la minería mostró un aumento del 21% y la intermediación financiera avanzó un 14%.
Desde 2023 se registra una mejora moderada de la productividad por hora, que se ubica un 2% por encima de aquel año. Sin embargo, el avance se concentra en pocas actividades. El sector agropecuario registró un incremento del 41%, explicado en buena medida por la recuperación posterior a la sequía de 2023. Le siguieron la intermediación financiera, con una suba del 24%, y la minería, con un 23%.
En sentido contrario, la productividad continuó retrocediendo en la construcción (-8%), el comercio (-6%) y la industria (-4,5%) respecto de 2023. Estas actividades todavía acumulan pérdidas frente a los niveles de 2016.
La distribución sectorial de las horas trabajadas también refleja el alcance del problema. Los sectores cuya productividad disminuyó entre 2023 y 2026 representan el 71% de las horas trabajadas durante el primer trimestre de 2026. Esto significa que cerca de siete de cada diez horas corresponden a actividades que todavía no recuperaron sus niveles de productividad de 2023. En cambio, los sectores que mostraron mejoras, como el agro, la minería y la intermediación financiera, concentran apenas el 8% de las horas trabajadas.
Los datos forman parte de una nueva serie estadística sobre productividad y stock de capital publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que también actualizó la medición del valor acumulado de los activos fijos utilizados por la economía para producir bienes y servicios.
En 2025, la productividad total de los factores registró una suba del 2,8% frente al año anterior. Se trató del primer incremento desde 2016, con la excepción de 2020, cuando se produjo una variación asociada al contexto de la pandemia. El resultado respondió a un crecimiento del 3,6% del valor agregado bruto a precios básicos, con aportes de 0,6 puntos porcentuales de los servicios de capital y de 0,2 puntos del trabajo medido en horas.
La evolución del stock de capital también muestra una desaceleración en la última década. Entre 2004 y 2025, creció a una tasa promedio anual del 2,6%. Sin embargo, al comparar períodos más recientes, se observa que entre 2005 y 2015 el incremento promedio fue del 3,6% anual, mientras que entre 2015 y 2025 se redujo al 1,5%.
La baja productividad tiene consecuencias sobre los ingresos y los costos de las empresas. Si la producción por hora trabajada no aumenta, se limita la posibilidad de mejorar los salarios sin trasladar mayores costos a los bienes y servicios. Por eso, los especialistas consideran que la recuperación sostenida requiere mejoras en la productividad total de los factores.
Las empresas cumplen un papel central en ese proceso, ya que en ellas se incorporan tecnologías, se desarrolla la innovación y se definen los métodos de organización de la producción. Sin embargo, la posibilidad de aumentar la eficiencia también depende de condiciones más amplias, como la estabilidad institucional, un marco regulatorio que favorezca la inversión y la competencia, y mayores incentivos para la innovación.
El desafío para la economía argentina consiste, por lo tanto, no solo en incrementar las horas trabajadas y el capital disponible, sino también en lograr que esos recursos se traduzcan en una mayor producción. La evolución de la productividad será determinante para sostener el crecimiento y mejorar los ingresos en el largo plazo.









