Recientemente, Daiana Mazacote (29) compartió en sus redes sociales un video relatando su experiencia como chofer de aplicación, sin anticipar el impacto que tendría. En dicha grabación, destacó su jornada de ocho horas al volante y mencionó aspectos económicos, afirmando: “Gano por hora unos diez mil pesos, de los que hay que descontar el gasto del gas y la comida”.
Su video se volvió viral rápidamente, generando un aluvión de consultas sobre su vivencia. “La mayoría de las preguntas provenían de mujeres que están indecisas o no se atreven a comenzar a manejar. Preguntan sobre la seguridad, si tengo miedo, cuánto gano por hora, y cuáles son mis gastos. Sin querer, me convertí en consejera del tema -sonríe- pero siempre aclaro que hablo desde mi experiencia. En este momento, mi objetivo es familiarizarme con el trabajo, no maximizar mis ganancias”, explica.
Un aspecto que destaca al ingresar a su Peugeot 206 es su particular estilo. “Me gusta arreglarme y subirme al auto como si fuera a una fiesta o a una oficina en Puerto Madero -comenta riendo-. Disfruto de estar peinada, maquillada, perfumada y con un atuendo llamativo y cómodo. ¿Por qué lo hago? Porque me motiva verme bien vestida, nada de jogginetas ni alpargatas. Aunque evito el calzado con tacos, uso zapatillas urbanas. Creo que sorprendo a muchas personas, tanto en las redes como a las pasajeras que suben”.
Daiana aclara que solo realiza viajes en San Miguel, que es donde vive y que mejor conoce, y que toma “nada más que mujeres” en su auto 2009: “Muchas veces trabajo de noche, ya que es más tranquilo, y trato de eludir cualquier riesgo, aunque siempre están presentes. Recuerdo que una vez terminé en Tortuguitas o Hurlingham, lugares que no conocía, y me sentí incómoda, así que opto por viajes en zonas que reconozco. Además, grabo cada viaje utilizando una función que ofrece Uber”.
Convive con su pareja, que trabaja en una fábrica, y a quien conoció mientras conducía para la aplicación: “Fue allí donde empecé a interesarme en esto. Me preguntaba por qué no intentarlo si mis otros proyectos no funcionaban”.
Lo “otro” se refiere a un emprendimiento de carteras llamado Hanna Bags, que desarrolla junto a su madre. “Ella es la inversora y yo me encargo de gestionar la mercadería, repartirla y crear contenido en las redes. Ahora está un poco estancado, así que aquí estoy, como muchos argentinos, esforzándome y adaptándome… y me animé”, dice.
Daiana adquirió el coche como un bien ganancial tras un divorcio, aunque inicialmente no sabía manejar. Aprendió hace un año, obtuvo la licencia, sin imaginar que tendría que recorrer muchos kilómetros diariamente. “Me dicen cosas en la calle, como el clásico ‘andá a lavar los platos’, pero lo tomo con ligereza y hago lo mío sin preocuparme”, dice quien siempre ha optado por trabajos independientes sin vínculos laborales tradicionales.
Reconoce que al principio sentía miedo: “El temor a lo desconocido, ya sabes… Uno lleva a personas que no conoce; para alguien que lo hace por vez primera puede ser un desafío abrumador. Sufro de ansiedad social, lo que significa que tengo miedo a las interacciones. Imagina estar en un coche, interactuando constantemente… Pero estoy medicada y me está yendo bien, lo que me impulsa a seguir adelante”.
El novio de Daiana se muestra un poco inquieto con su elección de ser chofer de aplicación. “Dice que me expongo demasiado, que podría terminar en lugares peligrosos y que, por eso, me envía mensajes con frecuencia para saber cómo estoy… Sin embargo, entiende que estamos atravesando un momento de necesidad económica. Tengo claro que esto no es un trabajo para toda la vida, es solo hasta que pueda dedicarme completamente a mi marca de carteras”, explica.
Daiana también aprovecha cada pasajera que lleva para comentar sobre su emprendimiento de bolsos: “No voy a perder oportunidades, claro, uso esto como forma de promoción… A todas les hablo sobre mi negocio y les paso mi cuenta de Instagram, y si son de la zona ofrezco el envío. ¿Y la respuesta? Les gusta, confían más al conocer a la vendedora en persona y a veces concretamos el negocio en el auto”, señala.
Reconoce que su apariencia sorprende: “Soy un caso atípico en este ámbito, lo sé… Existen prejuicios y estereotipos que deberíamos dejar de lado… Muchos jóvenes enfrentamos problemas laborales… He intentado por muchos lados sin éxito… No me incomoda tener que manejar ocho horas, a veces menos, y a veces regreso a casa a las dos de la mañana. No me preocupa lo que digan, soy quien soy, tengo mi estilo, y lo expreso en mi auto sin molestar a nadie”.
Al entrar al auto gris de Daiana, se puede percibir el aroma de una fragancia de Victoria Secret, que ella aplica entre viaje y viaje. Este aroma se mezcla con un toque de vainilla o un de cereza de otras marcas que utiliza. “Es mi sello personal, mi marca en este espacio de trabajo, mi oficina… Me gusta el ambiente que se genera, especialmente cuando las pasajeras lo notan y lo disfrutan. Trato de hacer del auto un lugar acogedor como si yo también estuviera viajando… ¿Lo limpio? Lo mantengo, no soy obsesiva, pero lo lavo a fondo semanalmente”, finaliza.









