Bombero voluntario desde hace cinco años, el joven se encontraba guardando el auto en la cochera del cuartel cuando sonó la alarma. “Cuando cerré el auto me sonó la alerta en el celular y la sirena del cuartel. Mi novia me preguntó: ‘¿qué es, amor?’. Y cuando vi la dirección me di cuenta de que era mi casa”, recordó el joven.
La reacción de ambos fue inmediata, pero tomaron rumbos diferentes. “Ella salió corriendo de la desesperación por nuestro perro, Mike, y yo me quedé en el cuartel para salir con los bomberos”, explicó.
Hasta el momento, no hay claridad sobre el origen del fuego. Según Lucas, el incendio se inició en el área del lavadero. “Se prendió el lavarropas y el calefón, junto con la ropa, sábanas y toallas que teníamos al lado para lavar”, detalló.
Las llamas afectaron varias áreas de la vivienda, incluyendo el lavadero, la cocina, el comedor y el baño. No obstante, un detalle evitó que la situación fuera aún más grave: “Gracias a Dios estaban las puertas de las piezas cerradas”, resaltó.
Cuando la dotación llegó al edificio, Lucas tuvo que confrontar una situación que ningún bombero desea experimentar: lidiar con el incendio de su propio hogar. “Para cuando llegamos, por suerte, la gente de seguridad ya había podido romper la puerta y apagar con un extintor”, precisó.
En cuanto a su mascota, Lucas comentó: “Él llegó a refugiarse en el baño, que fue lo menos afectado por el humo. Mi novia, muy valiente, corrió tres cuadras y subió tres pisos, atravesando humo negro y denso, y pudo sacarlo”.
En medio de la angustia, Lucas vivió un momento caótico antes de salir al móvil. “Salí corriendo al cuartel para cambiarme y esperar a que mis compañeros hicieran lo mismo para subir rápidamente a la dotación. En ese trayecto se me cayeron las llaves del auto y el celular. Por suerte, mis compañeros me los recuperaron”, recordó.
Con el fuego controlado y durante las tareas de enfriamiento, un nuevo inconveniente surgió. “El incendio en el lavadero provocó que, al cerrarse las canillas de plástico, se inundara todo el departamento. Pero eso fue lo de menos, ya que permanecimos hasta las cinco de la mañana con familiares, amigos y vecinos secando todo”, indicó.
A pesar de las pérdidas materiales, Lucas enfatiza que lo más importante es que todos están a salvo. “Gracias a Dios estamos todos bien y las pérdidas fueron solo materiales”, expresó, añadiendo que Mike también logró recuperarse del susto. “Tenía una carita de tristeza cuando lo encontramos. Sufrió un poco con la temperatura, ya que estaba colorado y muy asustado”, relató.
Ahora, se abre una nueva etapa. Familiares, amigos y compañeros de Lucas se han unido para ayudarles a restablecer su hogar. “Estamos lijando y limpiando las paredes para volver a nuestro departamento”, comentó.
Además, para hacer frente a los gastos de la reconstrucción, decidieron iniciar una campaña solidaria, dado que la situación económica de la pareja es complicada. “Mi novia está desempleada hace ocho meses y busca trabajo. Actualmente, estudia para el profesorado de Educación Física. Yo trabajo en una gomería con mi padre, reparando motos y aprendiendo electricidad del automotor con un amigo”, explicó.
Lucas, que dedica parte de su tiempo al servicio voluntario, compartió: “Comencé por un amigo y porque siempre quise ayudar a la gente. Hice el curso de capacitación y aquí estoy, ejerciendo y capacitándome semanalmente desde hace cinco años”.
Finalmente, destacó el apoyo recibido desde el primer momento. “Quiero agradecer a todos mis compañeros, que son los que hoy me están ayudando y por el rápido accionar que tuvimos”, concluyó.









